Cuando era un niño volvía a casa de la mano de mi abuelo. El me iba a buscar todos los días a la salida del colegio. En el camino había una panadería en la que parábamos a comprar el pan. Yo jugaba mientras mi abuelo y el dueño de la panadería liaban un cigarro y recordaban otros tiempos. En una de esas tertulias escuché a mi abuelo decir: "cuando un tonto coge una vereda, la vereda se acaba y el tonto continua". Yo no entendí lo que significaba aquella frase, pero se me quedó grabada. A menudo, a lo largo de mi vida, he recordado muchas veces ese momento. Mi abuelo con la mirada fija, y un leve gesto de resignación, aceptando el dicho como si fuese un principio universal, inamovible, irrefutable...
Leyendo las noticias, me doy cuenta de la cantidad de tontos que hay en el mundo siguiendo una vereda que ya no existe, y que, sin embargo, intentan convencernos de lo contrario.
In memoriam:
Mi abuelo Julian
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